Los hechos son del color del cristal con que se mira, decimos los periodistas para referirnos a la multiplicidad de interpretaciones que puede tener la realidad susceptible de ser informada, pero a la luz de los últimos acontecimientos uno puede argumentar con plena certeza que los hechos son sencillamente del color que la realidad –por cruda que sea- les otorga. Así de simple.
Por Juan Olivares M.
Periodista / Lic. en Comunicación Social
Pasadas las dos de la tarde del domingo una barcaza con capacidad para 18 personas naufragó con 33 ocupantes en el Lago Maihue en la X Región. Sin detenernos demasiado en el carácter informativo de la noticia que a estas alturas ya ha sido ampliamente difundida vale la pena reflexionar sobre algunos elementos presentes en este hecho y que dan cuenta de una realidad que ocasionalmente golpea nuestros sentidos.
Se trata de esa realidad que habla de una sociedad postergada del modernismo que tanto aporta a inflar el ego nacional con cifras macroeconómicas de saldo positivo. Es esa sombra que llega hasta nuestras portadas o pantallas de televisión plagada de dolor marginal, como las víctimas de Alto Hospicio, los niños de la Caleta Chuck Norris, o en este caso los niños que murieron porque la falta de fiscalización les impidió navegar en una barcaza que cumpliera con las mínimas normas de seguridad.
Y justo cuando se anuncian las penas del infierno para quienes, a partir de hoy desde luego, se atrevan a poner en riesgo la vida de las personas navegando en verdaderas artesas por los lagos más australes del mundo; un puñado de madres, hermanos y abuelas observa con los ojos llenos de lágrimas el lago cruel que no devuelve los cuerpos.
¿No tenían estos niños derecho a una educación digna? Cuando dignidad significa precisamente lo contrario al viaje fatal que iniciaron el domingo en la tarde. Ya está en el lugar de la tragedia el Ministro de Educación, porque precisamente los principales ocupantes de la nave siniestrada eran estudiantes.
Un viaje obligado y miserable que terminó con sus jóvenes vidas. Ahí está también el hermano de Jeanete, la joven que cursaba Cuarto Medio y cuyo cuerpo no parece. Con una inocencia que da rabia el muchacho sube a un bote y pretende rastrear el lago hasta encontrarla.
Los hechos son del color del cristal con que se mira, decimos los periodistas para referirnos a la multiplicidad de interpretaciones que puede tener la realidad susceptible de ser informada, pero a la luz de los últimos acontecimientos uno puede argumentar con plena certeza que los hechos son sencillamente del color que la realidad –por cruda que sea- les otorga. Así de simple.
Entonces, ¿Dónde estaban las políticas públicas para garantizar la seguridad de estos alumnos? No estaban, y siguen no estando porque cuando esta realidad nos toca la puerta volvemos de golpe al Lado B de ese Chile ajeno a los mega tratados comerciales. Tiene uno que salirse del mall y recorrer las bastas zonas rurales que todos los días viven una cotidianeidad alejada de los comerciales y del discurso político, para entender lo que pasa más allá de esta realidad mediática que nos agobia.
Urge revisar, repasar y exigir la responsabilidad que al Estado le compete en materia de Educación. No sólo de impartir educación sino también que se pueda acceder a ella en condiciones de mínima seguridad.
Porque sabemos también que la diversidad geográfica de nuestro país obliga a considerar esas garantías. No más niñas cruzando canales en balsa para llegar al colegio. No más niños caminantes por senderos barrosos y oscuros para aprender a leer.
No más barcazas del terror, cargadas de muerte y mutilando los sueños de gente modesta.
Es hora, señoras y señores, de prestar más atención a ese otro Chile y reflexionar más sobre el Lado B de los jaguares; donde la desigualdad es tan espantosa como las noticias de las últimas horas.
*Publicado en www.marabierto.cl
28 de noviembre de 2005
18 de noviembre de 2005
Gato por Liebre o la impune venta de ilusiones

Nadie puede discutir el valor que tiene la preocupación de los distintos sectores políticos de dar a conocer a la opinión pública su visión del país que esperan construir. Pero es necesario que esa visión se ajuste a la realidad y que no se disfrace la improvisación con supuestos estudios sesudos que se desbaratan al mínimo rigor
Por Juan Olivares M.
Periodista / Lic. en Comunicación Social
Se instalan en un púlpito desde donde pontifican sobre esto y aquello. Sacan sus estudios estadísticos de factura millonaria, básicamente porque tienen el dinero, las ganas y el tiempo para hacerlos.
No dicen nada nuevo, pero emboban a sus bobos receptores con números, frases hechas y una pose intelectual que les queda grande. Y rematan enjuagando las tripas del público con los vinos que sobraron de la última cosecha en alguno de los fundos que de seguro también les sobran.
En este punto del evento y para no ser tan distantes se mezclan con los Pérez, González y Olivares que han sido invitados.
Así son las charlas que organizan estos señores de la extrema derecha para enseñarnos lo que ellos piensan y para colmo ni siquiera están bien informados. Porque legítimo sería reconocer el mérito de alguien que se preocupa por informar a la ciudadanía sobre realidades de interés público que no han sido debatidas, analizadas o comentadas en toda su dimensión.
Edmundo Eluchans, la apuesta de la UDI en el distrito 15 para las elecciones parlamentarias de diciembre ha disfrazado su lejanía con la realidad de la zona organizando estos encuentros donde los "mateos" del Instituto Libertad vociferan con los datos sacados de internet y de una que otra encuesta elaborada por ellos mismos. Todo esto absolutamente legítimo.
Y no se trata de reacciones chovinistas que pretendan utilizar el argumento futil de expulsar a los foráneos que quieran defender los intereses del terruño. No.
Porque no interesa aquí discutir las capacidades del señor candidato en comento, que de seguro las tiene.
Lo que nos debiera cuando menos inquietar es que existe la posibilidad real de "comprarse" un escaño en el parlamento. De instalar una campaña multimillonaria y vender ilusiones generando falsas expectativas.
Hay que estar atentos porque en un mundo globalizado no hay nada tan peligroso como la desinformación y luego de haber asistido a la última charla que la UDI organizó para dar cátedra sobre el Sistema Portuario me surgieron estas inquietudes.
No porque piense que la idea es mala, sino porque asusta la pleitesía con la que actúan algunos líderes de opinión locales embelesados por la parafernalia de quienes ni siquiera saben -de verdad- como se llama el principal Paseo Peatonal que adorna nuestra ciudad o se confunden -también de verdad- en la denominación de los sectores proyectados para la expansión portuaria.
Y estamos obligados a exigir más rigurosidad cuando se nos quiere hacer pasar gato por liebre, ya que no basta que se nos diga que este señor estudió en Estados Unidos o que es economista de no sé donde. Razón sufieciente para estar atentos a la siguiente charla que hablará del desempleo y que está programada, desde luego, para antes del 11 de diciembre.
Una vez más la sabiduría popular nos da la razón: "Con plata se compran huevos".
Ojalá que no se compren también cupos en el parlamento, de lo contrario Dios nos libre de la Oligarquía.
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