Recuerdo a Iván de la Maza, tanto como a otros funcionarios públicos de tercera o cuarta categoría que ahora sobre la base de hechos consumados se disfrazan de paladines del bien común, de severos querellantes o de infalibles fiscalizadores cuando en su momento desde el lugar privilegiado que ocuparon, especialmente en la Gobernación Provincial de San Antonio, guardaron sepulcral silencio sobre estos "aberrantes" asuntos.
La noche del domingo el ulular de una sirena se desparramó por las calles y pasajes del sector de Barrancas –si el cálculo no me falla- desde Ignacio Carrera Pinto hasta Villa Las Dunas. La horrible alarma causó tanta preocupación como molestia en la inusual noche lluviosa de fines de septiembre en el puerto de San Antonio.
Horas más tarde un video subido a Facebook se transformó en evidencia de lo que a esas alturas muchos sospechábamos: Los “inofensivos” y gigantescos silos que aparecieron a fines de 2009 nos presentaban una más de sus innumerables maneras de decirnos que saben bien cómo no pasar desapercibidos en una ciudad cada día más fea. (Creo oportuno recordar aquí la bolsa gigantesca instalada frente a la Gobernación derrumbada, justo en un sitio eriazo desde 1985, a un costado de la cárcel cuyo edificio es todo menos estético)
Y mientras escribo pienso en el documento que la empresa Graneles Chile S.A. presentó a la CONAMA el año 2007, donde la compañía afirma que el proyecto de los silos “no se localiza cerca de población, recursos o áreas protegidas susceptibles de ser afectadas; no altera significativamente el valor paisajístico o turístico de la zona”.
Pienso también en toda la burocracia que impidió detectar a tiempo tales afirmaciones que no sólo llaman a sospecha, sino que a juzgar por todas las molestias que esta obra ha causado entre los sanantoninos, ya podríamos calificar derechamente como falsas.
Y digo burocracia para no acusar derechamente de incompetentes a quienes en su momento, ya desde la Municipalidad o el Gobierno Regional y Provincial, tuvieron la obligación de detectar semejante aberración.
Y uso el vocablo “aberración” porque en enero de este año la polémica llevó al entonces intendente de Valparaíso, Iván de la Maza, a convocar una reunión extraordinaria de la Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema) para analizar el tema, tras calificar de “aberrante” el proyecto.
Y recuerdo a Iván de la Maza, tanto como a otros funcionarios públicos de tercera o cuarta categoría que ahora sobre la base de hechos consumados se disfrazan de paladines del bien común, de severos querellantes o de infalibles fiscalizadores cuando en su momento desde el lugar privilegiado que ocuparon, especialmente en la Gobernación Provincial de San Antonio, guardaron sepulcral silencio sobre estos asuntos.
Y a medida que derramo estas letras me acuerdo también de las declaraciones del alcalde de San Antonio, Omar Vera, que el 13 de enero dijo a El Mercurio que el municipio actuó dentro de la normativa para aprobar los permisos, y agregó que la zona habitacional afectada, cito textual, “tarde o temprano va a ir constituyéndose en una zona de respaldo portuario”.
Entonces con ese criterio y aprovechando que el “nuevo edificio” de la Gobernación Provincial colapsó debiéramos sin demora utilizar la Plaza de Barrancas para acopiar contenedores. Total en opinión del jefe comunal este sector “tarde o temprano va a ir constituyéndose en una zona de respaldo portuario”.
Todo mal porque en mi humilde opinión una vez más queda demostrado que la experiencia es eso que aprendemos justo después de haberlo necesitado.
Y para cerrar aportaré algunos datos sobre el proyecto que según Graneles Chile “no se localiza cerca de población” y “no altera significativamente el valor paisajístico o turístico de la zona”.
Pues bien lamento constatar que los silos tienen 28 metros de altura y 200 metros de largo. Afectan directamente a 60 familias y a tres colegios del sector que en total suman 800 alumnos.
Sin contar las horribles sirenas nocturnas cada vez más habituales, el ruido de las cintas transportadoras, el flujo de 300 camiones diarios y lo que significa tener que soportar a los oportunistas que lo único que han hecho es alardear sobre este “aberrante” asunto.

